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En algunos lugares donde el sistema eléctrico no es muy bueno, las señales de tormenta son malos augurios. Hay un 100% de posibilidades de quedarnos sin electricidad. Para una emisora eso significa “salir del aire”. En muchas ocasiones, éste no es el peor balance tras la tormenta. Después de los rayos, truenos y centellas, intentamos prender nuestro equipo transmisor y… ¡sorpresa!, no quiere arrancar. La desesperación nos consume cuando el técnico diagnostica que una descarga quemó el equipo. El grito se oye más fuerte que el trueno que dañó el transmisor. Para evitar estos sustos, ya que las tormentas son muy difíciles de conjurar, es recomendable cuidar mucho la instalación eléctrica de la emisora.

Las bajadas y subidas de tensión son una de las principales causas de daño en los equipos electrónicos. Para evitarlas, toda instalación debe estar bien aterrada. Explicamos la palabreja que no suena nada técnica. Las conexiones de energía alterna de 110 y 220 voltios, tienen dos cables. Son los dos polos que generan la diferencia de cargas, es decir, la electricidad.

Hay un tercer cable que en muchos casos se olvida y no se conecta a ningún sitio. Es la tierra o masa. Su función es tremendamente útil, ya que absorbe las descargas eléctricas o interferencias generadas por la electricidad es por eso que en SELECG te ofrecemos el servido de mantenimiento de pozos a tierra y también la creación.

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